24 ago. 2017

Profesores: Evaluación SÍ ¿Cómo? ¿Para qué?

Por: Yonhy Lescano

El presidente Belaunde dictó la Ley 24029, Ley del Profe­sorado, la que contemplaba también la evaluación del profesor; pero no para des­pedirlo, sino para que cum­pla bien su trabajo; es decir, para dar educación de cali­dad a los estudiantes. En esa época la educación ESTUVO MUCHO MEJOR QUE AHORA, Y LOS PROFESORES GANABAN MÁS. Pruebas al canto: En el año 1984, la remuneración promedio de un maestro equivalía a cerca de S/ 1,000 soles constantes del año 1997; mientras que dicha re­muneración en el año 2000 equivalía a apenas S/ 700 so­les constantes del año 1997. Ni qué decir, respecto de épo­cas más lejanas: La indicada remuneración del año 2000 de un docente equivalía al 30% de lo que recibía en el año 1945, medido a soles constantes. En tales épocas, había una educación públi­ca de calidad, que era un re­ferente en la región latinoa­mericana.

Posteriormente se dictaron las Leyes de la Carrera Pública Magisterial en el segundo gobierno de Alan García (Ley 29062) y de Reforma Magiste­rial, en el período de Humala (Ley 29944), en julio de 2007 y noviembre de 2012 respectivamente, que establecen la evaluación docente punitiva, esto es, para despedir a los profesores. En este período de 10 años la educación deca­yó, estuvo peor, los alumnos leen pero no comprenden y no pueden hacer operacio­nes matemáticas simples. Entonces de qué sirvió la llamada evaluación con des­pido. De nada. Este retroceso coincide con las bajas remu­neraciones de los maestros, y los últimos puestos de nues­tros escolares en las pruebas PISA.

La educación pública aban­donada por décadas, sin in­versión en aulas, colegios, capacitación a profesores, mejores sueldos, ha ido en una ruta de permanente pre­carización. No puede ser que los profesores estuvieran ga­nando S/ 1,100 de piso salarial hasta antes de la huelga, y se les prometa un nuevo piso salarial de S/ 2,000, cuando ambos montos están por debajo de lo que ganaba un maestro hace 40 años, me­dido a soles constantes. Con estos montos no se puede mantener a una familia, no es posible capacitarse, por­que, por ejemplo, un diplo­mado o maestría, implican un costo que se lleva casi todo el sueldo de un profesor.


El punto de no retorno ha sido el Decreto Legislativo 882 (dictado en el gobierno de Fujimori) que priorizó la edu­cación con lucro, con lo cual se crearon remedos de cole­gios, institutos y universidades en garajes, altillos de chi­fas, casas, etc., que pauperizaron aún más la educación.